Trastornos del desarrollo (dislexia y ADHD) y del aprendizaje en Niños y Adolescentes

Sabemos que el aprendizaje es uno de los procesos más importantes que junto con la estimulación del medio, hacen posible el desarrollo del sistema nervioso. Es decir, el cerebro experimenta una modificación estructural y funcional que permite una mejor adaptación del individuo al medio.
Por lo tanto cuando hablamos de trastornos del aprendizaje nos referimos a una alteración o retraso para adquirir nuevas funciones o conductas a partir de un estímulo, de la experiencia o de la enseñanza adecuada.
En niños y en adolescentes los trastornos de aprendizaje pueden manifestarse tanto en la dificultad para la comprensión o el uso del lenguaje hablado o escrito (leer, escribir, comprender, hacer cálculos matemáticos), como en la dificultad para prestar atención, concentrarse o memorizar. (No incluye discapacidad mental, visual o auditiva o trastornos emocionales severos, ni deprivación ambiental o económica profunda). Generalmente, entonces, la dificultad de aprendizaje se debe a un déficit funcional del sistema nervioso central, a un retraso en su desarrollo o a las dos condiciones a la vez (alteración neuropsicológica) y se observa en el desfasaje entre la capacidad intelectual del niño o adolescente (media o cercana) y su rendimiento escolar.
Los trastornos del aprendizaje de origen neuropsicológico corresponden al 85% de los casos en los primeros grados. En los niveles de escolaridad superiores se deben a trastornos neuropsicológicos diagnosticados tardíamente o mal diagnosticados, a tratamientos inadecuados o por la espera de una solución mágica, sin olvidar el desajuste emocional que estas situaciones provocan y que agravan el cuadro. El diagnóstico neurocognitivo puntual deriva en el tratamiento de recuperación del proceso cognitivo alterado (lectura, memoria, atención, percepción, pensamiento, toma de decisiones, elección de la estrategia adecuada, control de las conductas, etc.) a través de la reorganización funcional de la zona cortical alterada.
Los niños que padecen trastornos del desarrollo tales como la dislexia y el défict de atención con/sin hiperactividad (el famoso ADHD), en los que nos especializamos, presentan una pauta evolutiva distinta, que no les permite un desarrollo funcional acorde a los sujetos de su edad. La neuropsicología cognitiva ha permitido a través de sus importantes estudios de imagen funcional del cerebro, crear los instrumentos necesarios para realizar la evaluación diferencial tanto de la dislexia como del ADHD, entidades neuropsicológicas por excelencia. Desde hoy podemos diagnosticar eficientemente estas patologías y evaluar su nivel de severidad para proceder a su rehabilitación neuropsicológica y lograr la compensación posible del défict.
Tanto la recuperación de los trastornos del aprendizaje como la de los trastornos del desarrollo están garantizadas no sólo por los diagnósticos puntuales y los tratamientos neuropsicológicos eficientes, sino por la increíble plasticidad del cerebro humano, de mucha mayor envergadura durante la niñez y adolescencia.
De ahí la gran importancia de no esperar en vano cuando se advierte una dificultad de conducta o aprendizaje, porque el resultado será el agravamiento del síntoma y se perderán tiempos riquísimos que deben aprovecharse para una recuperación rápida y eficiente.
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